miércoles, 11 de marzo de 2020


El mote
Mañana cumplirá cincuenta años, y a mí, me parece que fue ayer cuando nació.
No se borran los recuerdos, por mucho tiempo que haya pasado, las fotos de antaño desde luego ayudan a no olvidar. Una de estas fotografías es del día que cumplía un año, y gateaba, aún no se soltaba a andar.
Pero quizás una de las cosas que más se me han quedado, es que cuando empezó a hablar, con su media lengua, le costaba decir según que nombres, y no había manera que deletreara el nombre del hermano mayor. El pobre lo intentaba, pero al ver sus fracasos, él mismo decidió por su cuenta y riesgo, decir algo parecido, en solo dos sílabas. Sonaba raro pero nos hizo gracia a toda la familia, y fuimos nosotros los que adoptamos aquel nuevo nombre. No lo voy a repetir, porque es de risa. Mi padre muy sabiamente dijo que corrigiéramos al pequeño parlante, ya que al hermano mayor se le iba a quedar para siempre aquel alias. Toda la familia dijimos que en cuestión de pocos días olvidaríamos aquellas dos sílabas y le llamaríamos por su nombre como habíamos hecho siempre.  Pero mi padre tuvo razón. Por eso deben decir que sabe más el diablo por viejo, que por diablo.
El hermano mayor tiene más de sesenta años, y sigue todavía con aquel nombre corto y sonoro, que se ha hecho extensible a toda su familia, ahora son las dos silabas, pero en plural, cuando nos referimos a ellos.
Si en el momento de bautizarlo de nuevo me hubieran jurado que iba a suceder esto, me hubiera echado a reír. Pero la vida a veces te enseña cosas que nunca las hubieras imaginado.
Febrero 2020

sábado, 25 de enero de 2020


CIENCIA FICCION
EL OVNI
La discusión había sido monumental. En realidad, nunca antes de ahora les había sucedido nada parecido, las palabras hirientes cargadas de enojos múltiples salieron de sus bocas. Y ella tomó la decisión que jamás antes la había puesto en marcha, aunque la hubiera pensado alguna vez.
Irse bien lejos.
Salió de casa dando un portazo que retumbó más en sus oídos que en el edificio. Por fin se alejó del lugar, con paso decidido como si huyera de algo, se alejó de su casa. Circulaba por una callejuela estrecha, con edificios no demasiado altos. Quería irse a un lugar remoto, perder de vista todo aquello que durante un tiempo la había lastimado. Llevaba entre sus brazos una estatua que siempre le había dado confianza en sí misma, para ella era como un amuleto,  la tenía fuertemente abrazada, como si temiera perderla.
Al final de la calle, se veían unas luces parpadeantes, de brillantes colores que salían de un aparato metálico, difundiendo a intervalos el variado colorido, desde el amarillo más puro, al blanco cegador, pasando por azules y violetas. Se sintió atraída por la novedad de todo aquello. Pensó que tenía ante sí, un OVNI, algo realmente inusual. Por unos momentos se quedó perpleja sin saber qué hacer, pero siguió andando como si fuera atraída incluso contra su voluntad, hasta aquel aparato luminoso. Vio cómo se abría una puerta y por una escalerilla descendía un ente, que no sabía cómo calificar, era medio humano medio robot, lo que, si pudo notar, que, sin necesidad de palabras, se entendían telepáticamente, aquel ser le infundía seguridad, hizo ademán para que fuera valiente y subiera por la escalerilla. Cuando lo hizo, comprobó que estaba en una sala, no demasiado grande, con multitud de monitores, que parpadeaban sin cesar, emitiendo sonidos extraños. En contra de lo que ella misma esperaba, no tenía miedo, aquel ser parecía destilar bondad, sin palabras, supo que era un aliado, que había llegado hasta ella, con la intención de llevarla muy lejos, donde olvidaría para siempre aquellas palabras molestas que tanto daño le hicieron. No hizo intención de alargar su mano, pero tuvo la sensación de sentir el contacto y avanzó hasta el centro de la nave. Allí dejó la estatua, esa que durante horas había mantenido cerca de su corazón. Estaba dispuesta a irse lejos de aquel lugar, sabiendo además que donde fuera encontraría esa paz tan deseada. Vio cómo se cerraba la puerta y oyó el ruido de la escalerilla que replegándose sobre sí misma, se escondía en la parte más alta.
Supo que el OVNI se había puesto en marcha, y surcaba veloz la atmósfera de la tierra, y pensó que, si miraba por una de aquellas ventanas, vería el lugar del que había huido tras la discusión. Y la invadió una serenidad que hacía mucho tiempo había olvidado. Respiró hondo, miró a aquel extraterrestre, que seguía infundiéndole confianza, solo con el pensamiento. Por fin se sintió libre y feliz.
El corazón le latía desbocado, aún creía sentir los pitidos de los monitores, y aún veía las luces multicolores que circundaban la nave. Trató de calmar sus nervios. Recordó la discusión y su huida, comprobando con cierta pena, que todo había sido un sueño. Pero ella supo, que de alguna manera había abandonado la tierra, y entes humanoides, la ayudaron a encontrar la paz. Estaba segura, que no había sido un sueño, todo era demasiado real. Había estado en un OVNI, y se había comunicado telepáticamente con un ser de otro mundo. Eso no lo ponía en duda.
Tuvo la certeza más completa, cuando buscó por toda la casa, la estatua, y comprobó que había desaparecido.
Teresa Vidal.
Junio 2019



viernes, 29 de noviembre de 2019


AUTORRETRATO
Espejismo
Se mira al espejo, y lo que tiene ante sí, no le gusta. Sabe que es su propia imagen, pero… se pregunta a dónde han ido a parar aquellos rasgos femeninos, tan dulces y llenos de ilusiones. ¿Dónde está la mirada brillante y llena de esperanza?
Los años se han cuidado de borrarlos.
Le duele, pero comprende que nada puede hacer, se dice que es lo normal, que el paso del tiempo todo lo puede, porque se encarga de borrar algunos de los recuerdos más bellos. Y esta actitud ha sido la que  consigue muy a pesar suyo, haber perdido  el brillo de la mirada de antaño.
La sonrisa se ha truncado en una línea rectilínea de sus labios.
Incluso sin querer mantiene las mandíbulas apretadas, como si con este gesto pudiera ahuyentar aquello que más le duele.
Nada de lo que hace le sirve para devolver al espejo aquella imagen antigua. La nostalgia se apodera de ella, y sus ojos corroboran todo lo que está pasando por su cabeza. Por más que lo intenta no logra alcanzar aquello que desea.
Su frustración queda patente en cada uno de sus pensamientos, que por ende se reflejan en el espejo. Finalmente se encoge de hombros. Ante lo inevitable no puede hacer nada más.
Finge una alegría que no siente.
Dibuja en su rostro una sonrisa que está muy lejos de sentir como auténtica. Pero lo intenta.
Finalmente, se dedica a rebuscar en su neceser todo lo necesario para poder aparentar ante todo el mundo, que es maravilloso vivir.
Retoca con un poco de maquillaje sus ojos, sus labios, sus pómulos.
Se vuelve a mirar al espejo y esta vez sí que consigue ver en aquella imagen, lo que quiere que los demás vean.  De acuerdo que es ficticio, pero nadie excepto ella lo sabe.
Y con esta vana ilusión se va a la calle, para demostrar al mundo que no está vencida. Que sí, que la  vida merece la pena vivirla, aunque sea solamente para su propio regocijo.

Agosto 2017


viernes, 11 de mayo de 2018

FANTASÍA


FANTASIA

Entró despacio en el baño, con un gesto claro y preciso le dio al conmutador de la luz, y enseguida quedó la pequeña estancia iluminada. Hecho esto se acomodó delante del espejo. Era la primera vez que lo hacía, y se sorprendió al ver aquel reflejo. Era la segunda vez que lo hacía y como la anterior, se dio cuenta que le impresionaba verse a sí misma.

Sus ojos de vez en cuando parpadeaban. Su expresión en cambio no parecía inmutarse por aquel movimiento.

Se acercó más al espejo, para observarse más de cerca.

Todo lo que veía, era terso y reluciente.

Pero algo estaba fallando, porque su mirada no había cambiado ni un ápice.

En una ocasión también estuvo allí dentro, en compañía de alguien. Ese alguien sin percatarse de su presencia, le hacía preguntas al espejo, que invariablemente de daba la callada por respuesta.

Quiso hacer lo mismo. También necesitaba saber un sinfín de cosas sobre su anatomía, Las palabras salían con una resonancia metálica, pero eso no le afectó lo más mínimo, porque siempre había sido de esta manera. La sorpresa le vino cuando se dio cuenta que no tenía preguntas concretas para hacerle. No necesitaba saber nada. Todo lo tenía archivado dentro de si misma. Quería comprender porqué cuando estuvo la otra vez acompañada por aquella persona, que muchas veces acudía a su inteligencia, para saber cosas que ignoraba, y que en la mayoría de los casos la utilizaba para sus quehaceres domésticos. Estaba convencida de que se entendían a la perfección.

Le había oído decir que era mejor que tener una mascota. Era más limpia y le daba menos trabajo.

Se miró intentando taladrar la imagen, quería saber cómo lograr que aquel espejo que le devolvía su imagen, le diera respuestas a sus preguntas, pero se dio cuenta que era inútil. Ella ya sabía todas las respuestas.

Acomplejada se retiró un poco. No podía verse de cuerpo entero, pero sabía cómo era. Se asemejaba en algo a los humanos.

Lo que no sabía, era que carecía de alma.

Este detalle la dejó por unos momentos sin saber que hacer. Continuar allí, no conducía a nada, ni bueno ni malo. Ella no acabaría llorando como le sucedió aquella vez a quien formulaba preguntas delante de aquella imagen, tan perfecta y tan repulida.

No sin cierta decepción, salió del lugar, de la misma manera que había entrado. Sigilosamente, pero con firmeza.

Casi llegó a comprender que la carencia de alma, tenía sus compensaciones. Podía dejar atrás todas sus dudas, porque evidentemente no las tenía. Por lo tanto, no sufría. No estaba programada para esto. Su labor consistía tan sólo en acatar las ordenes que recibiera de todas aquellas personas que convivían bajo el mismo techo y que solicitaran de sus programas.

Decidió que no tener alma, no dejaba de ser un descanso, podía dedicarse a complacerles sin miedo a equivocarse. Su Chip lo indicaba así.

Nunca más volvería a colocarse ante un espejo, porque ya había aprendido que para su sistema, aquello no servía de nada.

Mayo 2018

lunes, 23 de abril de 2018

EL MENSAJE


EL MENSAJE

Era algo que lo hacía a diario. Descolgaba el teléfono, y se quedaba por unos momentos con el auricular pegada a su oreja. Un buen observador se daría cuenta que su rostro cambiaba por completo. Pero sus labios permanecían completamente mudos. Quedaba claro que no había diálogo.

Tras unos momentos, cortaba la comunicación, y se quedaba expectante, sólo una suave sonrisa quería aparecer en su rostro, pero no llegaba a hacerse realidad. Era sólo una mueca que se quedó por el camino en busca de la sonrisa.

Dejaba el teléfono bien colgado y se iba a hacer sus tareas, sin haber pronunciado ni una palabra, pero en su rostro había quedado una expresión que antes no estaba.

Un día no se dio cuenta que estaba observada por un familiar. Hizo las mismas acciones de siempre. Descolgar, escuchar, y sin mediar ni una palabra, volverlo a dejar todo como estaba.

La persona que observaba, no le dijo nada, cuando estuvo fuera del alcance de su vista, se limitó a hacer lo mismo que había hecho ella, hacía escasos instantes.

Nada más descolgar el teléfono, una voz desconocida, le dijo que no se retirara porque tenía un mensaje. Tardó poco en reconocer aquella voz. No era una voz cavernosa que viniera de ultratumba, pero la realidad era que provenía de allí. Pudo escuchar:

“No estás en casa, te dejo el mensaje, no tardaré ni media hora en llegar. Hasta pronto”

Colgó el teléfono, y pensó en preguntarle a su mujer, por qué guardaba aquella corta conversación. La respuesta le dejó perplejo.

“Es la única manera que tengo de comunicarme con esta persona. Sabes muy bien que nunca llegó a casa”

Viendo la cara del marido enseguida reaccionó

“Ni se te ocurra borrar este mensaje”

Ella vivía con la ilusión que seguía esperando aquel encuentro. Todos los días escuchaba las últimas palabras de aquel ser querido, que mientras se dirigía a su casa, tuvo la fatalidad de cruzarse por el camino con un automóvil descontrolado, que acabó con su vida.

Tenía muchos recuerdos, pero además guardaba como una reliquia su voz.

Todos los días escuchaba aquel mensaje, de esta manera le parecía que era una realidad, y que de un momento a otro, aparecería por su puerta.
Confiaba que la compañía telefónica, no se le ocurriera hacer cambios, y borrara aquel mensaje, era el único vínculo material que le quedaba.

Los otros, los recuerdos, esos nadie lograría arrebatárselos.

Y vivía con la ilusión de poder escuchar aquella voz querida siempre que quisiera.



Abril 2018
























jueves, 12 de abril de 2018


ESPEJISMO
DUDAS Y PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

Al entrar en el baño y situarse delante del espejo, sabía que tenía muchas preguntas que hacerse a sí misma. Todo era debido a la lectura de turno. El libro estaba en condiciones muy precarias, por haber sido usado en muchas ocasiones, pero le ocurría como sucede con el buen vino, con el paso de los años parecía adquiría más solera.

El tema siempre le había apasionado, de ahí que lo hubiera leído más de una vez.

Se dice que el semblante es el espejo del alma.

Y con esta idea se dispuso a mirar fijamente la imagen que tenía ante ella. Pero esta vez no buscaba sus rasgos físicos, iba mucho más allá, quería reencontrarse con su alma.

Se analizó a conciencia durante un buen rato. Nada le indicaba que tras aquella imagen física existiera nada más. Y en cambio ella sabía que no era cierto. Comprendía que aquella mirada no tenía el don de transportarla a lo más recóndito de su mente.

Nada parecía haber cambiado, y en cambio ella comprendía que todo lo que estaba leyendo respecto al alma, podía ser muy cierto.

¿Pero por qué no era visible?

Sólo la podía intuir cuando se relacionaba con su conciencia, con esa parte nuestra que tampoco es visible. Se preguntaba si era posible que ambas cosas tuvieran una conexión.

Llegó a la conclusión que debía de ser así. Pero no estaba demasiado segura, ya que la conciencia sólo estaba presente mientras el cuerpo tenía vida. Pero según todo lo leído, el alma continuaba por otro camino.

No estaba preparada para llegar a un buen final, se daba cuenta que sus conocimientos no eran tan profundos como para dilucidar una cuestión tan profunda.

La imagen del espejo no denotaba nada en particular.

Aún quiso hacer una prueba, algo muy pueril, pero necesitaba constatarlo. Apagó la luz, y la estancia quedó en completa oscuridad. Necesitaba comprobar de una vez por todas, que existía el aura, que muchos aseguraban acompañaba siempre al alma.

No sucedió nada de lo que esperaba.

Decepcionada volvió a encender la luz. Aquella imagen que tenía ante sí, no demostraba ningún sentimiento de los ella sentía dentro de si misma. Esto la hizo retroceder un poco, para mirarse desde más lejos, pensando que quizás si cambiaba la perspectiva, conseguiría ver un asomo, de aquello que siempre la había preocupado.

Y volvió a surgir la pregunta que se hacía siempre. Dónde va a parar esa alma que dicen es inmortal, cuando el cuerpo ya no es nada. ¿Sería cierto que existían otras vidas? ¿Ella había estado con anterioridad en otro cuerpo?

El espejo permaneció inmutable ante tantas preguntas hechas en silencio.

Disgustada por no saber hallar una respuesta convincente, apagó la luz, y salió al exterior.

Todo continuaba igual que antes de entrar. Las dudas seguían siendo las mismas.

A veces sólo en los sueños nocturnos podía imaginar que todas aquellas preguntas tenían una respuesta. Pero de momento todo eran divagaciones.



Abril 2018


miércoles, 28 de marzo de 2018

UNA NOCHE DIFERENTE


 

 

Llevábamos muchos kilómetros  circulando por carreteras desconocidas, y ya hacía bastantes horas que la luz solar se nos había ido tras el horizonte. Por suerte bajó un poco la temperatura, y con las ventanas abiertas del vehículo se nos hacía un poco más llevadero el calor sofocante, pero el cansancio empezaba a notarse, y sólo deseábamos encontrar un lugar donde poder dormir, por lo que decidimos parar en el primer lugar  ya fuera un hotel, mesón,  albergue, nos daba igual la categoría, necesitábamos una cama para descansar los huesos, y una oscuridad para desviar la mirada de la carretera. Sólo eso.

 A lo lejos vimos un neón rojo y azul que nos hacía guiños, avisando que tenían camas disponibles. No nos detuvimos a pensar en nada  más que no fuera un lecho.

Nos inscribimos y pasamos directamente a una pequeña habitación con dos camas, un ventanuco con una persiana que en sus buenos tiempos debió  ser de un color verde brillante, pero que actualmente era dudoso el colorido que mostraba.

Nos era igual, al quedarnos solos, curioseamos qué había tras aquella abertura, levantando un poco la persiana  vimos un pequeñísimo huerto con un árbol en el centro.

La carretera quedaba en el lado opuesto, por lo que el silencio era absouto.

El cansancio era tan grande que sin más preámbulos nos dispusimos a dormir, ya teníamos  a mano en una pequeña bolsa, lo más imprescindible. Y tras desearnos unas buenas noches cada cual se tumbó en una de las camas que indudablemente nos parecieron de lo más placenteras del mundo.

Él se tumbó en el camastro que estaba debajo mismo de la ventana, y yo me quedé en la que estaba arrimada en la pared opuesta.

Me despertó un picor desmesurado en las piernas, pensé que eran manías mías y traté de retomar el sueño otra vez, pero el escozor y picor era realmente insoportable. Y me fue imposible volver a dormir por lo que acabé encendiendo la luz, para saber el motivo de aquel rabioso malestar.

Mi asombro no tuvo límites cuando vi un reguero de hormigas muy bien formadas, que destacaban en el color claro de la pared, entraban por la ventana abierta, pasaban como un desfile militar, no se detenían en el cuerpo de mi marido que era el más cercano, de allí pasaban de largo, con paso lento pero continuado, hasta llegar hasta mí cuerpo. Allí se ensañaban, con mis piernas.

Los dos nos quedamos estupefactos.

Cómo era posible que teniendo un cuerpo más cercano pasaran de largo hasta pasearse impunemente por mis piernas, atracándose descaradamente con mi sangre.

Llegando a la conclusión que tengo una sangre dulce y apetitosa, cosa que me parece ha heredado más de un hijo. Pues siempre comentan, que si hay posibilidades de una picadura, de lo que sea, ellos son los primeros en recibirla. Sus parejas dicen que son el mejor escudo, junto a ellos no necesitan repelentes. Pienso que esto  es una mala herencia.
La noche que en un principio tenía que ser un bálsamo para nuestro cansancio, se convirtió en una pesadilla. Antes de que despuntara el sol, ya estábamos pagando la cuenta y de vuelta a la carretera camino de casa.

Marzo 2018